Hoy recibí en mi correo la invitación a un blog y como provenía de un grupo que se llama Ciber Ética supuse que podría haber algún tema relacionado con los animales no-humanos. Bueno, no me equivoque. Lo primero que encontré era un artículo sobre perros. Pero resultó ser una perlita de aquellas. A continuación un fragmento:
Y entonces lo recogí. Lo hice pasar, y lo puse en el garage de mi casa. ¡Pero es que la lluvia era muy intensa! ¡Y él temblaba! Y quien nunca ha visto literalmente los ojos de un carnero degollado no puede comprenderme. Definitivamente, no puede hacerlo. Porque esos ojos estaban en ese pequeño animal, chusco, pobre, misio, osea perro al fin. Hay que tener corazón de piedra, -o no tenerlo figurativamente, a lo mejor solo un pedazo de carne que late (el corazón, no otra cosa)-, para al menos no hacerlo pasar. ¿Qué daño iba a hacer? Pero incluso si tuvieras corazón de piedra, al menos lo dejabas en el jardín con una caja encima. Estoy seguro. Pero a lo mejor, hubieras hecho lo que medio mundo hace. “¡Fuera perro de mierda!”. ¡Pero yo no pues!. No iba hacer eso. (Alguna vez, lo admito y reconozco con un humano, se lo merecía! Pero ese es otro cantar). (Ahora hablemos un poco de las dos partes, de la dualidad contradictoria con el trato a estos animales) : Es cierto que tengo mis rollos -muy personales- con aquellos “defensores de los animales”, -que a mi parecer son bien bestias ellos-, porque en su gran mayoría -aunque es un pecado generalizar- (pero ahora quiero hacerlo) la gran mayoría de ellos -ojo! hay un margen que NO, seguro en ese margen estás tu!- Pero la gran mayoría, ¡caramba! qué los cuidados, qué el aseo, qué la comida, qué la casita, qué etc, etc, etc. Pero para con un humano, -su padre anciano, su madre necesitada, o sea quien sea- ni un mendrugo de pan, ni un vaso de agua. Sí, ¡ni la sal ni el agua! (Entre humanos nos tratamos así, es lo más común). Entonces, yo tengo mis líos con estos “defensores” (jaja, defensores) de las bestias, de los animales. ¡Ellos son los animales!. Porque cuando ven un niño, un necesitado, pareciera que no vieran nada. Y cuando ven un perro carachoso, o enfermo, con distemper, que debiera morir (o matarlo -eso sería lo más saludable-), ¡No, que va! Lo atienden como al príncipe de Gales. (¡¡¡Cosa que pudieran hacer con un niño!!! -Por ejemplo-) Eternas contradicciones de la raza humana, basadas porsupuesto en la libertad de elección. Pero en fin, es mi simple opinión. (Estamos acá para opinar).
Fuente del fragmento: http://pabloluna.blogia.com/2006/070701-el-perro-y-la-m-fuego-contra-fuego-.php
No hay mucho analizar puesto que consiste en una despotricación sin ningún argumento mínimamente serio. Pero lo que sí que es preocupante que este texto haya sido escrito por alguien que considera que no aceptar al perro en la casa es propio de humanos con corazón de piedra.
Y por último ¿porque será que a la especie humana se le suele denominar ¨raza humana¨? Es claro que es una especie no una raza. No es que sea muy importante pero a mi el término ¨raza humana¨ me suena vomitivamente antropocéntrico. ¿Será porque tiene parecido a: ¨la raza aria¨? ¿Pura coincidencia?