Si realizaramos una encuesta masiva preguntando a la opinión pública si consideran que debemos actuar éticamente es probable que la abrumadora mayoría diga que sí. Pero sin embargo esa abrumadora mayoría tiene distintas ideas de lo que significa comportarse éticamente. En general, podemos darnos cuenta que existe una idea central de ética que la mayoría apoya (la ética del contexto espacio/temporal en el que nos tocó nacer) que podríamos llamar la ética nuclear y a partir de esa ética, según su personalidad y vivencias, cada individuo se forma unos patrones de conducta determinados. Estos matices no son tan relevantes ya que la mayor parte de la ética forjada viene constituida por la nuclear.
Sin embargo este proceso comúnmente se realiza de manera automática, sin haber reflexionado críticamente sobre por qué nos comportamos de una u otra manera. Esto incluso pesa más en el aspecto de la ética nuclear a la que me referí, de hecho estas ideas se interpretan como dogmas incuestionables en una determinada época y lugar. En general, nuestra ética asimilada de esa manera no sería propiamente ética sino una recepción de ideas que hemos asumido como correctas y que han forjado en nosotros un determinado efecto psíquico que hace que lo que se asume como ¨malo¨ nos produzca repulsión y lo que se asume como ¨bueno¨ nos produzca un sentimiento de agrado. En otras palabras, esta valoración en el fondo en vez de significar ¨el acto X es éticamente inaceptable¨ o ¨el acto Y es éticamente aceptable¨ significan ¨El acto X no me gusta¨ o ¨el acto Y me gusta¨. De esta manera la opinión masiva reduce los temas éticos a temas estéticos (1). Sin embargo una vez que nos damos cuenta de lo anterior e intentamos reflexionar de manera rigurosa al respecto veremos que el asunto no es tan obvio como parece.
Para empezar, si buscamos la verdad en cuanto a ética, debemos darnos cuenta de que esta verdad debe ser una y no dos, tres o más mutuamente contradictorias. Por ello se tendría que descartar un planteamiento que produzca resultados ambiguos. Por ejemplo las emociones podrían producir dichos resultados. Imaginemos que comenzamos la reflexión asumiendo que debemos guiarnos por nuestra emoción, es decir considerar ético lo que nos agrada y no-ético lo que nos desagrada (2). Entonces cada individuo llegaría a una distinta conclusión dependiendo de sus estados emocionales, por ello este método se tornaría inconsistente. De hecho, siguiendo este criterio, se podría concluir que una acción determinada es moral e inmoral a la vez. Más aún, un mismo individuo puede variar emocionalmente y concluir que la ética que estableció al inicio ya no es válida lo cual da como resultado una ética incoherente en el tiempo.
Por lo anterior podemos concluir que apelar a subjetivismos para construir un planteamiento ético genera serias falencias. Lo mismo se podría concluir si intentamos basarnos en nuestros intereses personales. De hecho estos intereses varían de sujeto a sujeto y de momento a momento en un mismo sujeto.
Ahora, analicemos las siguientes afirmaciones:
A) Todos los alpinistas son violadores de mujeres
B) Sócrates es alpinista
Si sabemos que ambas son afirmaciones ciertas ¿qué podemos concluir?
Yo concluiría que ¨Sócrates es un violador de mujeres¨ ya que el conjunto de alpinistas es subconjunto del conjunto violadores de mujeres y por ello todo elemento del conjunto de alpinistas será a su vez elemento del conjunto de violadores de mujeres. Es como que dentro de una caja pequeña introduzcamos 10 canicas y luego esta caja pequeña la introduzcamos en una caja mayor. De esta forma toda canica que está en la caja pequeña estaría también dentro de la caja mayor.
¿Es que acaso esa conclusión depende de mis estados emocionales? Imaginemos que le preguntamos a la madre de Sócrates. ¿Sería válido que ella diga que la conclusión no es correcta ya que le produce desagrado? ¿Es que acaso la madre de Sócrates se convencería de que la conclusión no es válida porque no le agrada?
Yo, y en esta ocasión hablo en primera persona a propósito, no veo salida, encuentro que no hay forma de invalidar esa conclusión. Talvez se podría arguir que es mi sentir, que mi mente esta estructurada de tal manera que siente que es la conclusión correcta y la intensidad de ese sentir me produce una gran certeza al respecto. Eso es un tema más complicado que daría para mucho debate y no pretendo tratarlo aquí, sin embargo esto no es un obstáculo como muestro a continuación:
Existen dos posibilidades:
A) Que la conclusión sea realmente necesaria e invariable en el tiempo. Con lo cual ya hemos encontrado el método a seguir en nuestro camino hacia la verdad (en este caso la verdad del como actuar).
B) Que, como he sugerido arriba, la razón, el método lógico que consideramos tan seguro no sea sino una forma más del sentir. Sin embargo, también asumo que todo el que está leyendo este texto no encontrará salida. De esta manera vemos que la inferencia realizada es algo en lo cual todos/as estamos de acuerdo. Por ello este método se nos presenta como la herramienta a seguir. Es un sentir que compartimos todos/as y por ello sería un punto de partida perfecto para iniciar nuestra reflexión (3).
En este caso no nos toparíamos con las contradicciones que mostré al inicio cuando apelamos al sentir (entendido de la manera típica), ya que este sentir en cambio sería un sentir universal y las conclusiones serían idénticas independientemente de la variedad de sujetos que ejecuten el análisis o la variedad de momentos en los cuales un mismo sujeto lo efectúe.
De esta manera el análisis puede ir creciendo, a partir de premisas establecer ciertas conclusiones. A su vez, a partir de estas conclusiones establecer otras conclusiones y así sucesivamente. Cada paso sería establecido de manera inequívoca.
Ahora, veamos lo concerniente al tema específico de este blog. Nuestra ética núclear, la cual se nos ha inculcado y que ha forjado nuestras conductas es aquella que considera como cierto básicamente lo siguiente (4):
Que los intereses de todos/as los humanos deben ser valorados equitativamente independientemente de cualquier otra característica adicional (ya sea la pertenencia a un grupo determinado o la posesión de determinada caracterísitica fenotípica).
En cuanto a los intereses de los/as que no pertenecen al grupo humano se nos acostumbró a no tomarlos en cuenta. Es en este punto que entra a tallar los matices que mencione al inicio. Con respecto a los del grupo excluido (los animales no-humanos) cada uno/a se ha forjado sin darse cuenta una determinada impresión y por ello en la actualidad existen tantas ideas divergentes con respecto a ellos/as en la sociedad. Todas ellas por supuesto dependiendo del grado de empatía, compasión y/o de los intereses personales del sujeto. Cuando logramos desprendemos de esos obstáculos emocionales e iniciamos un análisis aséptico de la relevancia moral de los animales no-humanos encontraremos que no hay otra opción que concluir que su valor moral es el mismo que aquel de los animales humanos.
Las preguntas están planteadas:
- ¿Existe alguna característica o características compartidas de manera universal por los animales humanos y ausente de manera universal en los animales no-humanos?
- De encontrarse aquella(s) característica(s) (que según lo que he analizado hasta ahora no existe, pero dejo la posibilidad abierta por si acaso alguien la encuentra), ¿es(son) aquella(s) característica(s) la(s) que se valora(n) en humanos? (5)
(1) Existen algunos planteamientos que consideran que la estética se puede establecer de manera objetiva pero dado que es muy debatible (y yo no lo comparto al menos por ahora) asumo en este texto que la éstetica es cuestión de gustos personales.
(2) En realidad se podría pensar que eso sería una repetición de la ética autómata que describí al inicio. Sin embargo en este punto el sujeto que reflexiona aborda la emoción de manera crítica y de hecho podría concluir que esa ética autómata que tenía al inicio es la correcta. Llegado a este punto, la ética que concluye, a pesar de ser la misma, se convertiría en algo reflexivo.
(3) Esta idea es equivalente a la que se utiliza en ciencia. Mientras no aparezca evidencia de que una determinada teoría es incorrecta (en base a experimentos u observaciones que la invaliden) se acepta dicha teoría. En este caso, esos experimentos estarían constituidos por el análisis individual del silogismo que presente por parte de cada sujeto. Mientras no aparezca alguien que sienta (si es que la idea de que razón=sentir es válida) que la conclusión es errónea entonces consideraremos que es el método para llegar a la verdad. En realidad es por las misma causa que tendríamos que rechazar que dos posturas opuestas sean ambas ciertas (eso lo utilice arriba para mostrar porque debemos separar la emoción de nuestro análisis) es decir nuestra razón - o nuestro sentir si es que es cierto lo que sugerí en (B) - necesariamente nos dice que una proposición no puede ser verdadera y falsa a la vez).
(4) Obviamente al iniciar la reflexión crítica también se podrían cuestionar estas asunciones, sin embargo el primer paso para establecer una ética sería investigar si la ética autómata que hemos adquirido presenta incoherencias. Por ello lo más sensato es iniciar con las premisas que se aceptan como válidas de manera casi-universal.
(5) En otra oportunidad trataré con más detalle este punto. Con respecto a la primera pregunta ya he analizado dos: razón y potencialidad.

